Inmigración y trabajo, más allá del discurso de odio

Inmigración y trabajo, más allá del discurso de odio

Inmigración y salidas laborales, artículo paraLa nostra ciutat el teu refugi

“Los inmigrantes y los refugiados roban el trabajo a los españoles”. Esta y otras falsas afirmaciones forman parte del discurso de odio, edificado a partir de mitos y bulos, en contra de la población migrante; y que es difundido por grupos políticos, medios de comunicación y redes sociales.

A pesar de la falta de datos cualitativos y cuantitativos que sustenten este discurso, no hay que subestimar el efecto que tienen este tipo de mensajes en la visión de la sociedad acogedora sobre las personas migrantes y el proceso migratorio. El miedo “al otro” y la creencia de una amenaza a la seguridad individual y colectiva, son la base sobre la que se construyen estos mensajes racistas y xenófobos.

(Vídeo: reflexiones de los ponentes de la 8ª Mesa de Periodismo Comprometido Oxfam Intermón)

La 4ª Edición del Altaveu aborda esta cuestión a través del artículo de Arturo Borra López, escritor y técnico de empleo en Accem “Mitologías blancas el otro como presunta amenaza laboral”:

“Las personas migrantes y refugiadas están vinculadas al desarrollo económico nacional. Aportan a la seguridad social, a la sostenibilidad de las pensiones públicas y al sistema tributario, contribuyendo con su actividad tanto al mantenimiento del estado de bienestar como de sectores económicos que, de otro modo, no podrían siquiera subsistir.”

Según los últimos datos publicados por el INE (primer semestre de 2019), “el saldo migratorio positivo de 209.097 personas compensó el saldo vegetativo negativo de 45.002 personas”. Asimismo, en cuanto a materia de empleo, la realidad laboral de las personas migrantes y refugiadas está lejos de ser como predican los promotores de este discurso:

“Convendría recordar que el modelo económico actual demanda mano de obra en sectores económicos que no puede cubrir con población nacional. Las personas migrantes y refugiadas, tal como muestran todas las estadísticas oficiales, cubren puestos que la mayoría de nacionales no quiere, entre otras cosas, porque los salarios son más bajos y las condiciones laborales especialmente penosas. Según diferentes informes oficiales, se hacen cargo de las tareas que tienden a evitar quienes cuentan con más privilegios, a pesar de que en la actualidad las personas extranjeras residentes en España tienen niveles educativos y de cualificación relativamente próximos a las personas nativas.

Puedes profundizar en este tema a través del artículo “Mitologías blancas: el otro como presunta amenaza laboral” de la 4ª Edición digital del ALTAVEU.